Señales de culata dañada
Una culata en mal estado puede manifestarse mediante calentones repetidos, mezcla de aceite y refrigerante, pérdida de potencia, humo anómalo o consumo de agua sin fugas evidentes. Ignorar estas señales suele agravar la avería y encarecer la reparación.
El rectificado de culata permite recuperar planitud, estanqueidad y funcionamiento del conjunto cuando el daño es reparable. Para ello son clave la medición exacta, la revisión de asientos de válvula y las pruebas hidráulicas.
Si detectas síntomas compatibles con culata dañada, lo más prudente es realizar un diagnóstico cuanto antes. Actuar a tiempo puede evitar daños mayores en bloque, juntas y sistema de refrigeración.